Se escucha decir : ….pero ! que neurótico!

En lo cotidiano , en el discurso coloquial escuchamos con frecuencia este término que circula muchas veces como queja hacia el otro, descalificación en relación a la falta de paciencia, falta de consideración en el trato con los semejantes y una amplia variedad de significaciones que llegan en su punto límite al valor de “loco”. Es un neurótico equivale entonces a : “ Es un loco ”.
Esta afirmación se desliza con facilidad según el contexto, al loco intolerante, al loco peligroso, al loco lindo.
Vemos así como el lenguaje cotidiano, el habla, lo que diariamente proferimos nos lleva por caminos tan diversos ,que resultan complejos a la hora de precisar de que hablamos
cuando hablamos .
No veo inconveniente de que los sentidos diversos que se producen con el lenguaje y su multiplicidad de significaciones hagan su juego y nos introduzcan muchas veces en los complejos laberintos en los que nos encontramos cuando pensamos : “que habrá querido decir ?”, “ que me quiso decir ? ”, “ se tratara de un chiste o un insulto?”, “ Es un amigo o un enemigo ?”.
Lógicamente estoy extremando las cosas y situando la tensión máxima que muchas veces tienen las significaciones que le otorgamos a nuestro propio decir y el de los otros. Tensión que muchas veces en la soledad de un viaje en colectivo o en taxi, según nos habilita el bolsillo, retumba en nuestro pensamiento con ideas que se entrecruzan, se enmarañan de tanto en tanto, o resuenan en nuestro cuerpo al modo de una contractura que insiste , un dolor de cabeza que se repite cada vez que hablo con fulanito…
Estoy situando entonces dos ordenes, lo que está más del lado del pensamiento y lo que está más implicado el cuerpo; como dos lugares donde podemos ubicar algo del malestar, del estar mal , estar mal con las ideas o estar mal con el cuerpo.
Vaya novedad Sr. Licenciado , quien no puede reconocer algunas ideas que molestan o algún callo que dificulta poder calzarse bien ¡ Ud. me quiere decir entonces que todos somos neuróticos ¡
Debo responderle que siguiendo el sentido popular de la significación de neurótico , todos lo somos, algunos más otros menos…Es habitual que en Buenos Aires- ciudad tan psicologizada – , escuchemos decir con frecuencia: “es una histérica…”, “aquel es un obse ( por obsesivo), al que ya esta canchero en hacer diagnósticos psicopatológicos , con solo prestar atención a decires y reacciones de la gente esperando al 60, o haciendo la cola del banco para pagar alguna cuenta que siempre debemos…
Pero en este espacio de pensamiento , trataremos de precisar un poco más las cosas y aproximarnos al valor de la palabra neurosis en su valor clínico, dentro del campo del psicoanálisis.
Como un primer acercamiento en términos médicos se entiende por neurosis: una enfermedad netamente nerviosa, relativa a los nervios y por neurótico a aquel que la padece. Percibimos rápidamente la distancia sideral con el sentido vulgar con el que manejamos el término en la cotidianeidad.
Un prestigioso diccionario de psicoanálisis: la define como una … “ afección psicógena cuyos síntomas son la expresión simbólica de un conflicto psíquico que tiene sus raíces en la historia infantil del sujeto y constituyen compromisos entre el deseo y la defensa.”
Me dirán : eso suena complicado. Bien tienen razón, se trata de un concepto complejo y términos precisos que llevaron muchos años de elaboración a Freud y sus seguidores tratando de cernir en el campo de la psicopatología su conceptualización.
No nos propondremos aquí abordar tal problemática , sino tan solo intentaremos aproximarnos ha hacer una diferencia entre el uso vulgar que se le da al ¡ Neurótico! y al valor vivencial (lo vivido por si ) que puede alcanzar tal término, cuando pensamos en problemáticas que nos conciernen a nosotros mismos .
Si bien podemos partir del principio de que siempre hay conflicto en el campo de lo psíquico, vivido bajo la forma de una cierta tensión con las ideas , con los deberes, con los ideales, esto no necesariamente indica que haya una neurosis en términos de un padecimiento significativo o un malestar que se torne insoportable.
Al hablar de malestar es difícil sustraerse a sentirnos tocados por ese estado con el que muchas veces convivimos más de lo que pensamos, lo asimilamos como parte de nuestra existencia, de nuestra vida cotidiana, y circulamos por el mundo con el a cuestas .
Nos podemos preguntar siguiendo esta lógica, cuando esto se transforma en un padecer neurótico? … ¿ Que pregunta ?
Cuando el malestar sobrepasa un limite, cuando el peso del malestar nos dificulta de manera insistente y ostensible algún aspecto de nuestra vida que comienza a hacernos ruido. Ruido interno a veces y externo otras, cuando el cuerpo hace síntomas que se reiteran, de los cuales la medicina no tiene ya más nada para decir, la osamenta acusa recibo de algo que no anda.
Chocolate por la noticia , licenciado…Siempre hay algo que no anda, por lo menos no anda como uno quisiera que anduviese.
Hay allí un punto interesante de ubicar y precisar , por que pasa inexorablemente por algo que captamos en nuestra singularidad que cruje demasiado, que es un exceso, que se transforma en un peso difícil de tolerar. Algunas veces , con viento a favor nos hace pregunta: “Y por que esto es así para mi ?”
Por que insiste de esta manera elecciones de pareja tan desacertadas ? , ¿ por que tanta pelea, por que tanto desencuentro? Siempre me siento tan maltratado por los otros…es con Juan, con María.., es con mi jefe, con los vecinos? …Nunca encuentro un buen laburo, y cuando lo encuentro lo pierdo, por que será ?, Será posible que siempre pierda? …, Me cuesta tanto poder disfrutar..
El listado podría ser interminable, las situaciones muy diversas, pero la vivencia de que algo no anda, es un denominador común . Algo no anda, se nos va haciendo evidente , y nos dificulta la existencia de una manera tal, que la sordera con la que absorbíamos ese malestar, ya nos comienza a decir : algo me pasa, algo no estoy manejando bien…Tendré yo algo que ver con eso?
Ya en ese punto, hay una neurosis trabajando, una neurosis que hace pregunta al que la padece y lo mueve a pensar : “ ¿ que hago con eso? ”
Podríamos decir que en esta instancia hay un neurótico, en el buen sentido, ya que ha advertido algo, recorta un malestar, se interroga por ello que ahora se le hace patente , y puede registrar esa molestia al modo de una piedra en el zapato. Todos sabemos de esa molestia, quien no tuvo el infortunio del azar ,de un guijarro inoportuno que se nos entrometió, vaya uno a saber como, por la hendidura menos pensada.
Ya estamos entonces en la coyuntura de asignarle el malestar al zapato (e intentar con distintos otros calzados más cómodos y ) o reparar en nuestra callosidades que se fueron engrosando a lo largo del tiempo, se encarnaron en nuestros cimientos y nos hicieron renguear.
Tres opciones parecen posibles:
1) Soportar la marcha con la piedra .
2) Cambiar y cambiar de calzados, o
3) Decidirnos a tratar nuestras callosidades..

-Pero… Licenciado…Ud. me sugiere que consulte a un podólogo….???

-No exactamente…, yo estaba pensando en un psicoanalista.

 


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